Diremos que cualquier organismo vivo, durante el tiempo que transcurre entre su originación y su desaparición, lleva implícita un plan genéticamente programado (“…una rosa es una rosa…”).

El movimiento humanista, desde Abraham Maslow, se ha venido refiriendo a este hecho con el término actualización. Ello vendría a significar que toda potencialidad se torna en destino, actualizando su caudal. En el caso de una flor, la semilla hace su proceso de forma natural hasta su manifestación en dicha flor. Si las condiciones son propicias, su teleología culminará y su camino será de apertura y belleza no maquillada, para luego iniciar un adiós paulatino.

Si aplicáramos este símil a los humanos, bien pudiéramos pensar que la actualización, en tal caso, pudiera moverse a lo largo de un proceder alquímico que devenga en belleza. ¡Que atrayente pensamiento el de que estemos programados para ser bellos y dar belleza!

“Tendemos a la luz. A la luz solar, a la luz de conocimiento, a la luz de tus ojos, que son como la luz de la luna…”

De forma paralela, tenemos una innata capacidad de autorregulación, en aras a procurar un equilibrio movible desde donde fluye el bienestar y el contacto con lo común. Es una capacidad existente en todo ser vivo y que nada tiene que ver con la capacidad de raciocinio, sino con la disposición silenciosa de escuchar el vacío sonoro, como vía para acceder a la belleza o actualización de nuestro caudal.

Los seres humanos nos autorregulamos cuando aquietamos la mente y distendemos el cuerpo. Cuando no interferimos demasiado en el suceder de la respiración. Cuando estamos mirándonos y mirándo-lo. Cuando aprendemos a ser en ese espacio abierto y redondo que visitamos suspendidos entre la vigilia y el sueño, etc. Entonces, desde ese lugar, la vida cobra sentido y el dolor puede llegar a acunarse, otorgándole su sitio.

La autorregulación, es una impronta heredada que  pervive latente en todo ser vivo. Es una tendencia hacia el ajuste entre las necesidades internas y las interferencias provenientes del entorno circundante. Es un bien común arraigado en lo vivo, transmisible y la base sobre la que se sustenta nuestra capacidad de sanarnos.

Por herencia incorporamos el impulso hacia de vida (perdurabilidad o instinto de vida) y por herencia, también, somos impregnados de mecanismos que facilitan dicho objetivo, tales como sistemas defensivos y homeostáticos o autorreguladores.

De forma sintética cabe decir que el objeto de todo ser vivo es la actualización de su potencialidad y la manera de lograrlo es la de ceder a la experiencia autorreguladora, como una suerte de contacto con su naturaleza holística, a partir del cual ir incorporando nuevas experiencias de vida que vayan llenando de contenido ese flujo actualizador.

A continuación, presento unos extractos de libro de  Ken Wilber.”Sexo, ecología y espiritualidad .El alma de la evolución”, con idea de avanzar en esta idea.Ken-Wilber

“Este es un mundo extraño. Parece que hace unos quince mil millones de años no existía, con precisión, nada en absoluto y, entonces, en menos de un nanosegundo, el universo material irrumpió en la existencia. (FISIOSFERA).

Es más extraño aún que la materia física producida no resultó ser meramente un desorden aleatorio y caótico, sino que se organizó en formas cada vez más intrincadas y complejas, tan complejas que muchos millones de años después algunas de ellas encontraron la forma de reproducirse, y así de la materia emergió la vida. (BIOSFERA).

Todavía más extraño: estas formas de vida no se contentaron aparentemente con reproducirse, sino que comenzaron una larga evolución que finalmente les permitió representarse, crear signos, símbolos y conceptos, y así de la vida surgió la mente. (NOOSFERA).

Este proceso evolutivo, fuera lo que fuera, parece haber sido impulsado increíblemente desde la materia hacia la vida y hacia la mente.

Pero lo que es aún mucho más extraño es que hace unos pocos cientos de años, en un pequeño e indiferente planeta de una estrella insignificante, la evolución se hizo consciente de sí misma. (NEUMOSFERA).

Y justo al mismo tiempo, los mismos mecanismos que habían permitido que la evolución se hiciera consciente de sí misma estaban maquinando su propia destrucción.

Y esto es lo más extraño de todo.”

En este texto se propone que el salto de la materia (Fisiosfera) a la vida reproductiva (Biosfera) y de ésta a la creación de la mente (Noosfera), se ha producido en un continum evolutivo “no aleatorio”. Ósea, en base a este planteamiento, todo lo acontecido y acontecible tendría SENTIDO, al estar ocurriendo en un suceder evolutivo inteligente, tendente a la mejora y versatilidad, como para poder atribuirlo solo al mero azar

Según Arthur Lovejoy, de la Universidad de Harvard, los distintos teóricos de la Gran Cadena del ser, han mantenido tres puntos esenciales:Arthur Lovejoy: La Gran Cadena del Ser

  1. Todo fenómeno es manifestación de la misma ESENCIA, de tal forma que dicha causalidad está intrínsecamente activo en todos y cada uno de los fenómenos de forma interrelacionada. Así como decía Platón, el mundo natural es “un Dios visible y sensible”.
  1. Por tanto, no hay brechas en la naturaleza, no hay dualismos insalvables, porque cada fenómeno está entretejida con las demás en un “continum del ser”.
  1. El “continum del ser”, muestra graduaciones de complejidad, ya que hay aspectos que aparecen en algunos niveles y en otros no (una planta no camina, pero un gato si. Un humano habla, pero un gato no, etc)

En definitiva, la visión de la Gran Cadena del Ser contempla a la materia, al cuerpo y a la mente como una vasta red de informaciones mutuamente entrelazadas conectadas a la FUENTE causal de todo lo acontecido y acontecible.

Esta particular comprensión de la realidad, concuerda con el principio de interdependencia budista, para el cual todos los seres animados e inanimados forman parte o contiene en si la naturaleza de Buda (Infinita, Vacua, Perceptiva)

En estado de autorregulación, percepción unitaria, sofrónico, de alerta perceptiva, etc., se puede sentir esa interdependencia. Es una experiencia que la mente racional no alcanza a comprender, porque es un fenómeno que pertenece al nivel sutil de la conciencia.

¿Pero es posible materializar esta interdependencia?¿Puede tener efectos en el nivel físico, emocional o mental, o solo cabe experimentarlo como un soplo de contacto con la FUENTE a un nivel perceptivo?

Comentarios sobre la Gran Cadena
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