Autora: Ane Gezuraga Gabiola (Psicóloga, psicoterapeuta gestaltica y sexóloga)

Integrando Polaridades

 

<< Lo más difícil es convertirse en persona ,

ya que para ello hay que transformarse primero en monstruo>>. C.Rogers.

La sociedad y las Creencias:Un par de notas introductorias

 

Nacemos, vivimos y morimos, y todo lo hacemos desde el ser animal. Animal que somos, que debemos aceptar ser. Homo Sapiens Sapiens, subespecie del Homo Sapiens, pero en moderno.

Hay quienes creen que son un ser superior, y superior a qué, me pregunto. Tal y como lo veo, no dejamos de ser los sucesores de otra raza anterior, y otra anterior. Cuadrúpedos algunos, homínidos otros; seres compuestos por células, órganos… materia. Somos el resultado de aquellos primates hominoideos que consiguieron sustentar unas bases biológicas en las que se ha desarrollado nuestra especie.

¿Seres superiores a qué? ¿A un mono? Diría que más altos, esbeltos y pragmáticos. Y aun así, seguimos siendo animales.

Lecciones paleo-antropológicas aparte, intentaré ceñirme a lo que intento expresar como derivado de las palabras de Rogers.

La amabilidad, afectividad, altruismo, armonía, asertividad, audacia, caridad, coraje… y un largo de etcéteras pueden ser los valores añadidos al ser humano; no lo dudo. En el mejor de los casos, hay quienes trabajan con la idea de que tales valores formen parte importante de sus vidas. Éstos, los mencionados o los que están por mencionar, son característica de la corriente judeocristiana que, en tanto satanizaban otras expresiones no tan veneradas, honraban todas aquellas adscritas a la Divinidad.

La influencia y el poder que el pueblo otorgaba a las Instituciones Eclesiásticas, haciendo de éstas y, de la religión en general (Die Religio … Sie ist das Opium des Volkes) El Opio del Pueblo, constituía un sistema rígido de valores que la ciudadanía debería adoptar para ser un buen siervo de Dios y así, optar al paraíso celestial, donde serían recompensados por sus buenas obras.

Partiendo pues de dicho introyecto instaurado en el ser humano, se halla ahí la contradicción y la crisis. La lucha alaba la adquisición de los valores religiosos y, mientras, las características excluidas pasan a un plano reprimido e inidentificado. ¿Qué ocurre entonces, con todas esas personas que, a merced de la inquisición de la buena fe, deben luchar contra sus demonios? Esos demonios que no son más que los polos opuestos de las cualidades bendecidas. La otra cara de la moneda, como bien decimos. Hablemos sobre esas contradicciones, sobre las polaridades, pues.

 

¿A qué nos referimos cuando hablamos de Polaridades?

 

POLO.- Palabra de origen latino, polus y ésta, a su vez, del griego πολοs, que ambas significan extremo (En latín fue poco a poco significando el norte y, de ahí, señaló el eje del mundo con sus dos extremos).

Contrario no es igual a contradictorio. Los contrarios pueden oponerse, pero hay gradación entre ellos. Dicho sea pues, de un contenido opuesto pero aunable. Con todo esto, balbucea en mi mente otra frase, hilada a la afirmación de Rogers y basada en la realidad de las polaridades:

<< Sobrevendrán otras contradicciones, son la materia misma de la vida, pero, cada vez, en lugar de dejarse hundir y desequilibrar por los polos contrarios del huracán, habrá que ahondar para comprender, alcanzar la Realidad más allá de los velos que la disfrazan y, con la Unidad, recobrar la paz>>. K.Mourad.

Todos los Seres Humanos somos entes polares, extremos que conviven en una existencia mutua y conjunta. La homeostasis del Ser.

Cuando dichos opuestos no se encuentran en equilibrio, la existencia no es saludable, ya que se opone a las reglas del equilibrio. Cuando hay equilibrio, hay paz, hay comprensión, hay experimentación y vivencia; hay aceptación. El monstruo puede vivir con el humano en una convivencia respetuosa. Pero para ello, debemos conocer las dos caras de la misma moneda, porque eso es lo que son la humanidad y la monstruosidad. Compañeras de viaje, más amadas u odiadas pero imprescindibles para el bienestar y la salud del individuo. ¿Si no, cómo saber que es la felicidad sin haber vivido la tristeza? ¿Y la saciedad o el hambre?¿Y el temor o la valentía? Son dos mitades del mismo cuerpo, indivisibles, dualidades enraizadas en el mismo origen.

 

Trabajando las polaridades desde la Psicoterapia Gestalt

 

Cuando el paciente polariza, va creando un “yo idealizado”, y a la vez un “yo negado”. Mantener esta negación implica un gran esfuerzo organísmico, tensión interna, desestabilizando la homeostasis organísmica. Las formas de trabajar las polaridades desde la Terapia Gestalt son muy variadas:

El trabajo con los sueños, el diálogo con la parte negada de nosotros mismos, el psicodrama y la dramatización, el contacto y diálogo con el Terapeuta, a través de las variantes de las “sillas calientes o vacías“… Con la terapia individual y el darse cuenta (awareness) orientado hacia la consciencia de las Polaridades.

El trabajo en terapia se da en el contacto, que es la aceptación de las diferencias; la integración, porque, si no existe uno de los polos que forman parte de alguno de los binomios de la personalidad, no se es un ser completo.

La otra cara de la moneda
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